;)

Have you ever wondered what life is about...?

lunes, 22 de agosto de 2011

Sí, vale... lo admito ;)

Sí, lo admito: echo de menos esa sensación. La de levantarte cada día y pensar en él; escribir su nombre en el vaho del espejo; recordar su cara; fantasear; sentir que lo único realmente importante es gustarle... Saber que si pasas más de un mes sin hablar con él o sin ver su cara, o sin escuchar su voz, podrías morir. Quedarte sin respiración al estar junto a él, y que tu corazón haga carreras con tu adrenalina...  No poder apartar tus ojos de él, e intentar disimular fracasando estrepitosamente... Intuir que todo lo que necesitas para continuar hacia delante es que haya una mínima posibilidad de que algún día se te acerque, te mire, sonría y diga «tengo que decirte algo: te quiero»... O lo que quiera que digan los chicos cuando se cumple un sueño de esos. Sí, lo admito. Echo de menos la sensación... Pero también sé que en cuanto cierre los ojos uno de estos días veré una sonrisa nueva asomando tras ellos; recordaré una risa distinta, un momento diferente, y querré a otro. Estoy segura... 

miércoles, 10 de agosto de 2011

No me lo tengáis en cuenta...

Cuando tengo mis "días malos", realmente son días malos... Días en los que todo me afecta el doble: un vacile, un error, una desilusión... Tengo los nervios a flor de piel y me encantaría desahogarme y romper cosas a mi alrededor, pero  me contengo. Me encantaría matar a alguien y matarme yo después, me vienen muchas cosas a la cabeza, me mareo y me deprimo... En esos días casi no me apetece estar con los demás, o me da la impresión de que todo va muy mal, de que soy asquerosamente aburrida, asquerosamente fea y asquerosamente pésima en todos los sentidos... Siento como si de mí salieran ondas de hostilidad aunque no quiera, eso me angustia y me pone peor. Es como una espiral continua en la que todo podría salir bien y algo acaba saliendo mal, y lo fastidia todo, y no hay salida, como si fuese un huracán que se llevase todo a su paso... 
No hay casi nada que consiga sacarme de esa espiral; taciturna, veo pasar el tiempo ante mis ojos sin apenas reaccionar: no tengo ganas de nada. Solo a veces vislumbro un rayo de luz y en ocasiones, pocas, la luz se abre camino entre las tinieblas y me despierta de mi letargo, y puedo volver a ser yo. Cuando no es lo suficientemente poderosa, sigo así hasta que discuto con alguien y me desahogo con mis lágrimas (aunque también eso puede ponerme peor) o hasta que de repente se me pasa. Normalmente suele ser lo último, pero  puede durarme días... Aunque siempre consigo abrirme camino y recuperarme... 

lunes, 8 de agosto de 2011

Defectos perfectos

Solo llegas a conocer a alguien cuando ambos os relajáis y sois vosotros mismos. Puede que nadie sea perfecto, pero nunca querrás cambiar la simpatía natural por la fachada que puedas construir, o la máscara que te pongas frente a los demás. Simplemente cuando hay buen ambiente, cuando no tienes miedo de mostrarte como eres, ves a la gente como es, y todo parece encajar. Aunque al principio temas no caer bien, al final te das cuenta de que no es nada; aunque te sientas vulnerable, es lo que hay que hacer para conocer bien a los demás. Entonces nace la amistad, algo tan poderoso que supera a todas las demás cosas importantes que te puedan impresionar... Hace poco escuché algo que me gustó mucho: "A una persona se le quiere por sus cualidades... y se la ama por sus defectos". Yo lo he comprobado :D Mis amigos son perfectamente imperfectos.

sábado, 6 de agosto de 2011

«Pobres víctimas»... -.-

Aún me quedo pasmada cuando lo veo. El texto lleno de puntos suspensivos que le añaden dramatismo. Tan lleno de autocompasión, tan deprimente, tan filosófico. Como si fuese verdad. Como si nunca hubiese roto un plato en su vida. Como si no hiciera exactamente lo mismo de lo que se queja que le hacen los demás. Como si fuese la pobre víctima inocente a la que nadie comprende y a la que todos deberían consolar... Y lo peor de todo es que la gente se lo cree... Mira, no voy a sulfurarme por eso, no tiene sentido, dado que no puedo hacer nada para cambiarlo: la gente va a seguir ciega una y otra vez, por mucho que trates de hacerle entrar en razón
Eso sí, yo nunca me compadeceré de esa gente, ni consolaré a las «pobres víctimas», porque sin ir más lejos yo lo fui de verdad y esa gente fue la que me hizo sentir mal o, simplemente, no me consoló. Obtienes lo que das. Solo que en algunos casos, como este, obtienes mucho más de lo que das. 
Y sí, eso no es justo. Y como soy libra, no tolero las injusticias, me afectan como algo personal... 
A pesar de haberme prometido pasar de todo lo relacionado con ell@s... 
¿Que «pobre de ti»? ¿Que has recibido tu propia medicina? ¿Que no te gusta? Pues mira, mala suerte
No quiero parecer una amargada rencorosa, pero sinceramente es lo que te mereces
El universo te devuelve lo que lanzas. Y tú estuviste a punto, junto con otra gente, de amargarme la vida. Durante semanas. A todas horas. Y tú no estás tan sola como intentas hacer creer a la gente. Así que no veo nada de malo en que lo sientas durante un par de días... 
A ver si así maduras y aprendes a vivir y a dejar vivir a los demás. #

jueves, 4 de agosto de 2011

La mirada

Una vez, sentada en el parque, se me acercó un hombre anciano, cuyas arrugas y su pelo blanco como la nieve le otorgaban cierta elegancia y mucha sabiduría. En sus ojos pálidos se leía la desilusión. Se me sentó al lado, con un quejido, y aparté el libro, preocupada. "¿Se encuentra bien?" pregunté.  Él me miró fijamente y sacudió despacio la cabeza. "No, no me encuentro bien. ¿Sabes? Hay mucha gente que no se encuentra bien en el mundo. Muchísima. Y a nadie le importa". No supe qué decir. El anciano continuó, con su voz gangosa y ronca "El mundo está en pésima forma. Ya nadie se preocupa de los demás. Cada uno va por libre, sin pensar en que lo que hace afecta a los que le rodean". "Bueno", intervine tímidamente, "no siempre es así. Aún queda bondad en el mundo. Poca, y escondida, pero aún sigue ahí". "¿Escondida?" inquirió él con los ojos desorbitados. Alzó su bastón y lo bajó de nuevo, dando un golpe seco en la arena "¿Dónde?". Me quedé muda unos instantes. El sol me iluminaba; una brisa de verano me removió el pelo. Se escuchaban risas, risas de niños, que jugaban con una manguera a echarse agua. Y la pureza de aquellas voces infantiles, inocentes, sin corromper aún por la crudeza del exterior, me dio la respuesta. "En los niños", respondí finalmente. Clavé mis ojos en los del anciano y declaré "Si protegemos a los niños, si se les enseña bien, aún podemos preservar la bondad. Ellos imitan lo que ven. Si lo que ven es un buen ejemplo, lo seguirán. ¿No cree?". El hombre se me quedó mirando. "En tus ojos veo que aún no te has dejado arrastrar" dijo lentamente. Una sonrisa se extendió por su rostro. "Eso está bien". Dicho esto se levantó y se alejó cojeando con dificultad, dejándome sola en el banco, llena de dudas por aquel enigmático encuentro...

lunes, 1 de agosto de 2011

Verano

Promesa de días largos, interminables, calurosos y soleados, en los que se puede hacer tanto. Piscina, playa, agua, río, montaña, vacaciones. Sin exámenes, sin trabajos, pero deberes de verano. Sol brillante, sueño, piel morena y noches de fiesta. Dormir hasta el mediodía, acostarte de madrugada, hacer deporte y vida sana. Estar con la gente que quieres: salir con los amigos, quedarte en casa, hacer rosquillas y mil fotos. Conocer gente nueva, nuevas amistades, nuevos amoríos, risas que se pierden en los atardeceres frescos. Descubrirte de nuevo, explorar nuevos lugares, divertirte como nunca aunque estés donde siempre




Cotilleos, echar de menos a la gente que se ha ido, temer al nuevo curso, esperar el primer día, comprar libros nuevos, forrarlos y a la pila... En el fondo quieres vivir de nuevo esa emoción, oler esas cosas que tienen ese aroma a nuevo y a «estréname!», ver con quién estarás, saber ya lo que vas a dar... Y luego no ir más en todo el curso, quedarte en casa y disfrutar, como un verano infinito...